Recientemente me encontraba comiéndome mi acostumbrado cachito de pavo y queso paisa en la panadería Cuarta Avenida, ubicada obviamente, en la 4ta. Av de Los Palos Grandes. Cuando escuché de fondo una gaita que logró abstraerme del "desnalgue" que se vivía en ese momento debido la desesperación de un grupo de comensales que a punta de manotazo, uña y colmillo, se disputaban el acceso a un (1) litro de leche, y que su letra decía algo así como: "la vida es una y hay que vivirla" "que cada día que vivimos es un momento especial", etc. También incluía entre sus estrofas, referencias a importantes temas de famosos músicos como por ejemplo, Rubén Blades, con esa obra maestra que se llama Pedro Navaja, cuando dice "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida".
Fue un momento en que todo se puso como en cámara lenta y uno cree que lleva más de 2 horas comiéndose ese cachito y te sucede como en las películas, que recuerdas todos aquellos momentos que marcaron nuestras vidas, o no. sabes? Y en ese justo instante me di cuenta de que la vida no es más que una suma de frames uno tras otro. Ni buenos ni malos, solo frames que construyen nuestras vidas y en mucho casos, le dan sentido.
Varios meses han transcurrido desde que "la vida me dio mi sorpresa". En ese entonces, pensaba que lo que estaba ocurriendo era lo peor que me podría pasar en la vida, que una especie de maldición gitana había caído sobre mi. Y que el universo entero conspiraba en mi contra (digo conspirar, porque como ahora está de moda eso de conspiraciones, golpes, atentados, y la CIA, creo que encaja bien con esta historia). Pensaba mucho en una frase de un ballenato de aquel glorioso Binomio de Oro, en la canción que se titulaba ¿Qué será de mi vida sin ti?, y que rezaba lo siguiente:
"Tú que me viste contra el viento correr,
Tú que me echaste a la batalla a pelear,
Tú que me hiciste tantos sueños inventar,
¿Hay y total para qué?"
Tú que me echaste a la batalla a pelear,
Tú que me hiciste tantos sueños inventar,
¿Hay y total para qué?"
Mientras pensaba en el "qué será de mi vida sin ti", le indiqué gestualmente a Juan (entiéndase con la boca llena de comida y señalando con la punta del cachito que me quedaba en la mano) que me guardara el último que estaba sobre la bandeja. Una vez que logré salvar a ese íngrimo y solitario cachito de las garras de alguna doña molesta porque llegó tarde a la repartición de leche, lo que significa que ahora eso de la "mala leche" ya no existe, y de hecho, ya no importa porque, queridas amigas: ya no hay leche, ni buena ni mala. Al igual que la vida, la vida es mala o buena según desde dónde se vea. Quizás lo que es bueno para mi, no lo sea para otro. No sé a ciencia cierta, si las cosas que ocurren, ocurren por alguna razón. Tampoco sé, si uno está destinado a vivir unas cosas u otras. No sé si el destino se lo construye uno mismo, o si uno es simplemente una víctima de "la leche", de la mala y de la buena.
Lo que si creo, es que de los frames vividos queda algún tipo de aprendizaje y que la vida, a pesar de todo, es bella y como me dijo una gran amiga "la vida pasa". Sirva o no para algo este aprendizaje, así como saber para qué sirve una derivada... bueno, el hecho es que algunas cosas sí sirven y lo que sí he aprendido es que después de la quemazón, las cosas no se ven tan chamuscadas como yo pensaba. Al contrario, uno aprende a amar las cosas que de verdad valen, aquellas que nos hacen ser "gente" y sobre todo a diferenciar qué gente vale la pena y qué gente no. Y a la final, podrás tener el carro más arrecho, el sofá más caro, pero les digo algo, queridas amigas: "ese cachito es pura masa y cero relleno".
Y como la vida es bella... les dejo una cancionsita para que se metan en esta onda (si quieren). También les recomiendo vean este videito, levanta un poco el espíritu y remueve el chamuscado:
Pedro Navaja matón de esquina, el que a hierro mata a hierro termina (...)

2 comentarios:
everything you do in life there always been a struggle and once you hit the road there ain't no turning back
Aquello que se escribe desde el corazón, aunque sea la primera vez, como tu caso, siempre es bien recibido.
Me ineteresa saber cual fue el final de los comensales de condumio y pensamientos.
Felicitaciones
Dr. Gerardo Guasch
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